¿Cómo puede afectar el frío a padecer cistitis?

Compartir en LinkedIn Compartir en Twitter Compartir en Facebook

Durante los meses de más frío se pueden incrementar los casos de infección de orina o cistitis, aunque este factor no sea determinante.

Durante los meses de más frío, se pueden incrementar los casos de infección de orina o cistitis, aunque este factor no sea determinante. Debe quedar bien claro que solo es un riesgo añadido, sobre todo en mujeres, pues suelen tener una mayor sensibilidad a las alternancias de calor y frío.

No obstante, la relación entre que haya un enfriamiento local en la zona genital y existan más casos diagnosticados de infecciones en las vías urinarias es algo que no está comprobado científicamente. Las causas de ese aumento están ligadas a otros hábitos, cambios o problemas de salud que aparecen con mayor frecuencia en esta época invernal y, al final, la culpable de la cistitis es una bacteria.

¿Qué es la cistitis?

Se trata de una infección de orina, en concreto de las vías urinarias bajas o de la pared de la vejiga. Las mujeres la padecen en un porcentaje más alto que los hombres porque la uretra femenina es de menor longitud, algo que ayuda a las bacterias a penetrar desde el exterior hasta el tracto urinario. De igual forma, ellas tienen mayor facilidad para sufrir infecciones procedentes de las bacterias intestinales.

Los síntomas de la cistitis son deseos constantes de orinar sin que apenas salgan unas gotas, escozor en la zona y dolor abdominal inferior e incluso presencia de sangre en la orina.

¿Por qué existe esa creencia de que el invierno influye?

Pues la cuestión reside en que las causas más comunes tienen alguna relación con los periodos de temperaturas más frías: alteración de la flora vaginal, tomar humedad en el cuerpo y exponerse a cambios bruscos de ambientes cálidos a fríos o al revés junto a una bajada del sistema inmunológico.

A parte, la retención urinaria prolongada, la frecuencia de las relaciones sexuales con falta de lubricación, el exceso de lavado genital, el mal uso de antibióticos e incluso la menopausia también se consideran factores influyentes. Algunos de estos aparecen más en el invierno y de ahí su hipotética casuística.

Pero también enfermedades como la diabetes, el estreñimiento crónico o las obstrucciones que puede sufrir la uretra suponen otros desencadenantes que nada tienen que ver con el frío.

Consejos para evitar la infección de orina

En cualquier caso, tomar medidas preventivas siempre es la mejor idea. Así, los médicos recomiendan beber como mínimo un litro y medio o dos litros de líquido al día, orinar con frecuencia cada tres o cuatro horas y hacerlo también tanto antes como después de mantener relaciones sexuales.

La adecuada (que no obsesiva) limpieza genital, tomar fibra regularmente para evitar estreñimientos e incluso beber zumos cítricos o comer arándanos con cierta frecuencia son otros consejos útiles.

De esta manera, podemos evitar una infección de orina, pues el tema del frío no es determinante de manera directa.