Incontinencia urinaria e Insomnio

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¡Incontinencia urinaria e Insomnio!

Por:

  • Dr. José Antonio López Trigo

Presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)

La incontinencia urinaria y el insomnio, por separado o cuando coinciden en la misma persona afectan a un porcentaje muy elevado de la población. Así, se estima que la incontinencia urinaria afecta a más de 6 millones y medio de personas en nuestro país, de ellas más de 4 millones son mujeres.

Por otro lado, y según la Sociedad Española de Neurología, entre un 20 y un 48% de la población adulta sufre en algún momento dificultad para iniciar o mantener el sueño. Además, un 10% de la población sufre algún trastorno de sueño crónico y grave.

Más de la mitad de las personas mayores de 65 años con incontinencia padecen problemas de insomnio y es que la incontinencia es una de las causas más importantes en alterar y modificar la calidad de sueño.

Cuando no dormimos bien, tanto en calidad como en cantidad de horas de sueño, (los expertos recomiendan dormir entre 6 y 8 horas), nuestra salud se resiente y aparecen problemas que van a estar relacionados desde una disminución de nuestro rendimiento al día siguiente hasta con la tensión arterial y la salud cardíaca.

Conforme envejecemos y, de forma natural, nuestro sueño se hace más liviano y puede interrumpirse con mayor facilidad de ahí que en circunstancias como la incontinencia esta interrupción o fragmentación del sueño pueda llegar a ser muy frecuente y grave, por supuesto, a la vez que muy molesto. Para los expertos en sueño, después de los problemas en las relaciones personales, la incontinencia es el segundo problema determinante en alteraciones de la calidad del sueño.

De entre las muchas incomodidades que se producen en el sueño de la persona que sufren  incontinencia urinaria la más común es el despertarse en mitad de la noche y tener dificultad para volver a conciliar el sueño. Por otro lado, las pérdidas de orina durante la noche provocan  cambios en la temperatura de la piel, sensación de humedad y de incomodidad. 

También podrían ser causa de infecciones e irritaciones en la piel. Todo ello puede conducir a un sueño superficial y fragmentado con las repercusiones que hemos comentado. En el caso de las personas con incontinencia y en situación de dependencia, el hecho de tener que someterse a que se les cambie el dispositivo absorbente, puede generar dificultades para volverse a dormir. 

Además, y como ya indicara en este espacio anteriormente el Dr. Iñaki Artaza,  la presencia de  incontinencia se asocia con una mayor probabilidad de caídas durante la noche y , consiguientemente, de fracturas. u otros problemas asociados a las caídas.

A estos hechos relacionados con fenómenos físicos debidos a la incontinencia (sensación de humedad, cambios de temperatura en la piel, irritaciones, etc.), hay hechos de índole psicológica que pueden comprometer la calidad del sueño, como es el temor a los escapes de orina durante la noche, el mojar la cama, la percepción de la persona con la que compartimos la cama y otras. Estas preocupaciones pueden ejercer una influencia negativa en la conciliación del sueño y, por esta vía psicológica, desencadenar insomnio.

Recomendaciones en caso de incontinencia e insomnio 

Propondremos algunas medidas para paliar estos graves inconvenientes para la calidad de vida y de sueño.

1. A las personas que tienen problemas para contener la orina o que deben levantarse por la noche para ir al baño, y esto perturba volver a entrenar en este, recomendamos: evitar beber líquidos a partir de las 7 u ocho de la tarde al objeto de disminuir la producción de orina.

2. En el caso de personas que toman diuréticos (fármacos que hacen orinar más) y, siempre bajo consulta o indicación de su médico, se evitará en lo posible tomar estos fármacos a partir del mediodía.

3. En todos los casos es conveniente vaciar bien la vejiga antes de irnos a descansar.

4. Es importante elaborar y respetar todo el rito de “irnos a la cama”, con la realización de esas rutinas diarias (cambio de ropa, aseo, adecuación de la habitación, etc.). Esto va indicando a nuestro cerebro que es hora de desconectar de los pensamientos y problemas del día.

5. Cuando son necesarios, hemos de recomendar los absorbentes de orina (pañales de incontinencia) más adecuados a cada persona,  que ofrezcan una mayor seguridad ante eventuales escapes, así como, un material capaz de mantener el líquido que se elimina con la menor tasa posible de complicaciones derivadas de la humedad mantenida, roces, infecciones de la piel u olores desagradables.

6. Es muy importante el control de factores externos que pueden alterar el sueño, tanto en calidad como en cantidad. Así, el consumo de algunas sustancias como el café, té, bebidas con cafeína e incluso el alcohol puede alterar nuestro sueño. Las comidas copiosas también.

7. Junto a los factores anteriores hay otros, también externos, que debemos cuidar, entre ellos : un entorno ruidoso, el exceso de luz, la interrupción del sueño para administrar medicación o, como se ha comentado, el cambio de pañales por la noche. También influirá la comodidad o no de la ropa con la que dormimos y la temperatura de la habitación (tanto ambientes calurosos como fríos modifican la calidad del sueño). 

8. Son de importancia el colchón (no debe ser ni demasiado blando, ni demasiado duro) y la almohada (debe tener altura y densidad adecuadas).

9. Sería ideal poder realizar ejercicio físico diario (30-40 minutos con intensidad adecuada a la condición física de la persona) y evitar realizarlo en las 4 o 5 horas previas a acostarnos por la estimulación que el ejercicio produce sobre el cerebro.

10. Si padece de insomnio recomendamos evitar la siesta ya que esta restará tiempo del descanso  nocturno.

11. Obedeceremos a la primera “llamada del sueño”. Evitaremos permanecer en el sillón para que no demos “cabezadas” que también nos restarán sueño.

12. Ejercicios de relajación pueden ser de utilidad en el momento de acostarnos.